¿Te cuesta abrirte con los demás? Probablemente piensas que necesitas más confianza o más práctica social. Pero un estudio reciente sugiere que hay algo más simple que puede ayudarte.
No se trata solo de qué compartes con los demás. También importa cómo lo compartes. Y entender esta diferencia puede cambiar la forma en que conectas con la gente.
Lo que descubrieron los científicos
Un equipo de investigadores analizó miles de conversaciones entre personas y asistentes virtuales. Querían entender qué pasa cuando alguien comparte información personal en una conversación.
Descubrieron algo interesante. Cuando alguien se abre con los demás, no solo importa el tema del que habla. También importa la forma en que lo expresa. Por ejemplo, no es lo mismo decir que haces algo por costumbre que explicar por qué te gusta hacerlo.
Los investigadores identificaron varios tipos de información personal:
- Hábitos: cosas que haces de forma regular
- Recuerdos: experiencias que viviste en el pasado
- Preferencias: qué te gusta o qué te disgusta
- Opiniones: qué piensas sobre algo
El resultado más importante fue este: las personas que variaban la forma de compartir información creaban vínculos más fuertes. No se quedaban solo contando datos o hechos. Mezclaban diferentes tipos de información personal en sus conversaciones.
¿Por qué funciona esto? Cuando solo hablas de hechos o actividades, te quedas en la superficie. Pero cuando compartes cómo piensas, qué te gusta o qué recuerdas con cariño, das pistas sobre quién eres de verdad. Y eso hace que la otra persona pueda conocerte mejor.
Cómo ponerlo en práctica
La próxima vez que hables con alguien, presta atención a cómo compartes información sobre ti. Aquí tienes dos formas concretas de aplicar este hallazgo.
No cuentes solo qué hiciste
Añade cómo te sentiste o qué te gustó de esa experiencia. Por ejemplo, en lugar de decir solo «fui al cine este fin de semana», puedes añadir «me encanta ver películas en pantalla grande porque me ayudan a desconectar». El primer comentario da un dato. El segundo revela algo sobre ti.
Mezcla diferentes tipos de información
Intenta compartir no solo hechos, sino también gustos, recuerdos o lo que piensas. Si alguien te pregunta por tu trabajo, no te limites a describir tus tareas. Comparte qué parte te resulta más interesante o qué te motivó a elegir ese camino. Estas pequeñas pistas ayudan a la otra persona a conocerte más allá de lo superficial.
Ten en cuenta que esto no significa que debas compartir información muy íntima con cualquiera. Se trata de añadir capas de significado a lo que ya compartes de forma natural. Pequeños detalles que muestran cómo ves el mundo.
A veces, conectar con los demás no requiere grandes cambios. Solo necesitas ser un poco más consciente de cómo te expresas. Y ese pequeño ajuste puede hacer que tus conversaciones sean mucho más ricas y significativas.
Referencia: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41719353/





















Deja una respuesta