¿Alguna vez te has sentido solo incluso cuando intentas hacer cosas que te hacen feliz? Quizás piensas que la solución es cuidarte más a ti mismo, mimarte o buscar aquello que te llena.
Pero según un estudio reciente, perseguir tu propia felicidad como objetivo principal podría estar alejándote de los demás sin que te des cuenta.
Lo que descubrieron los investigadores
Un grupo de científicos quería entender mejor la relación entre buscar la felicidad personal y la soledad. Para ello, realizaron varios estudios con cientos de personas en Estados Unidos.
En uno de los estudios, preguntaron a los participantes cuánto priorizaban su propia felicidad en el día a día. También midieron cuán solos se sentían y qué tan satisfechos estaban con sus relaciones cercanas.
En otro estudio, hicieron algo diferente. Pidieron a un grupo de estudiantes que pensaran en su propia felicidad y en lo importante que era sentirse bien. A otros les pidieron que pensaran en temas neutrales. Después, observaron cómo se sentían en situaciones sociales.
Los resultados fueron sorprendentes:
- Las personas que más perseguían su felicidad personal se sentían más solas
- También estaban menos satisfechas con sus relaciones, incluso cuando tenían el mismo apoyo social que los demás
- Cuando se les pedía pensar mucho en su propia felicidad, interpretaban las interacciones sociales de forma menos conectada
¿Por qué pasa esto? Cuando te enfocas solo en lo que te hace feliz a ti, tu atención se desvía de los demás. Dejas de notar sus necesidades. Muestras menos interés genuino. Y eso daña la calidad de tus conexiones. Es como si tu radar social se apagara porque está mirando solo hacia dentro.
Qué significa esto para ti
No se trata de ignorar tu bienestar o sacrificarte por los demás. Se trata de cambiar el foco de «qué saco yo de esto» a «cómo puedo hacer que esta relación funcione para ambos».
Antes de una conversación importante, pregúntate esto
Escribe dos respuestas antes de tu próxima cita, reunión o encuentro social. Primera pregunta: ¿Cómo quiero que se sienta la otra persona después de hablar conmigo? Segunda pregunta: ¿Qué curiosidad genuina puedo mostrar hoy por su vida?
Este pequeño ejercicio desplaza tu atención del «yo» al «nosotros». Y eso reduce esa autovigilancia ansiosa que muchas veces nos bloquea en las interacciones.
Muestra interés real, no cortesía automática
En tus conversaciones, haz preguntas de seguimiento sobre lo que la otra persona te cuenta. No te limites al típico «¿cómo estás?» y luego cambies de tema. Si alguien menciona algo importante para ella, vuelve sobre eso. Recuérdalo en futuras conversaciones.
Este cambio de enfoque no solo reduce tu soledad. También mejora la calidad de tus relaciones porque las otras personas sienten que realmente te importan.
A veces, el camino hacia sentirnos menos solos no pasa por buscar nuestra felicidad con más intensidad. Pasa por mirar hacia fuera y construir conexiones reales con quienes nos rodean.
Referencia: https://psycnet.apa.org/record/2012-20571-001





















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