¿Quieres mejorar tu autoestima? Probablemente pienses que la solución es hablarte mejor a ti mismo o repetir frases positivas frente al espejo.
Pero dos psicólogos pasaron años estudiando cómo funciona realmente la autoestima. Y descubrieron que el problema no está en tu cabeza. Está en lo que evitas hacer.
Lo que dice la investigación
Richard Bednar y Scott Peterson revisaron décadas de estudios sobre autoestima y trabajaron con cientos de personas en terapia. Querían entender por qué algunas personas mantienen una baja autoestima durante años, a pesar de que reciben elogios y apoyo.
Lo que encontraron fue revelador. La baja autoestima no se mantiene porque pienses mal de ti. Se mantiene porque evitas situaciones que te incomodan. Esas conversaciones difíciles que siempre pospones. Los conflictos que prefieres no abordar. Las veces que no pides lo que necesitas porque te da miedo.
Cada vez que esquivas algo así, tu cerebro registra un mensaje claro: «No puedo con esto». Y esa creencia se refuerza una y otra vez.
Los investigadores probaron algo diferente. En lugar de trabajar solo con el pensamiento positivo, ayudaron a las personas a afrontar pequeños retos que normalmente evitaban. Los resultados fueron consistentes:
- Cuando alguien afronta una situación difícil, aunque sea pequeña, su autoestima sube
- La mejora no viene de que alguien les diga que son valiosos, sino de que ellos mismos ven que pueden hacerlo
- Con cada paso que dan, acumulan pruebas reales de su propia capacidad
¿Por qué funciona? Porque tu autoestima no se construye con palabras bonitas. Se construye con experiencias reales donde te ves a ti mismo superando algo que te daba miedo.
Cómo ponerlo en práctica
La buena noticia es que no necesitas lanzarte a lo más difícil. De hecho, los investigadores encontraron que funciona mejor empezar por pasos muy pequeños.
Identifica lo que evitas
Haz una lista de cinco situaciones que llevas tiempo esquivando. Pueden ser cosas como decir que no cuando prefieres no hacer algo, expresar un desacuerdo con alguien, pedir una aclaración en el trabajo o pedirle un favor a alguien. No censures la lista. Anota lo que realmente evitas, aunque te parezca pequeño o tonto.
Ordena por dificultad
Ordena esas cinco situaciones de menor a mayor miedo. Empieza por la que te genera menos ansiedad. Puede ser algo tan simple como responder un mensaje que has estado ignorando o hacer una pregunta en una reunión.
Afronta la más pequeña esta semana
Comprométete con la situación más pequeña de tu lista. No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas hacerlo. Después, observa qué ocurre. Fíjate en cómo te sientes al haber dado ese paso, incluso si la situación no salió exactamente como esperabas.
Esto no es una solución rápida. La autoestima se construye poco a poco, con muchas experiencias pequeñas donde te demuestras a ti mismo que puedes afrontar cosas difíciles. Pero cada vez que lo haces, tu cerebro tiene menos razones para creer que no eres capaz.
A veces, cambiar cómo te ves no empieza por cambiar tus pensamientos. Empieza por cambiar lo que haces.
Referencia: https://books.google.com/books/about/Self_esteem.html?id=yrOXQgAACAAJ






















Deja una respuesta