¿Te da miedo hablar en público o conocer gente nueva? Seguro que has pensado que necesitas eliminar esos pensamientos negativos que te invaden. Que debes convencerte de que todo saldrá bien o cambiar tu forma de pensar.
Pero un estudio reciente sugiere algo sorprendente. Puede que no necesites deshacerte de tu ansiedad para sentirte mejor. De hecho, aceptarla podría ser tan efectivo como intentar cambiarla.
Lo que dice la investigación
Un grupo de investigadores quería comparar dos formas diferentes de ayudar a personas con ansiedad social. Tomaron a adultos diagnosticados con este problema y los dividieron en dos grupos al azar.
Al primer grupo le enseñaron terapia cognitivo-conductual tradicional. Es decir, aprendieron a identificar sus pensamientos negativos automáticos y cambiarlos por otros más realistas. También practicaron enfrentarse poco a poco a situaciones sociales que les daban miedo.
Al segundo grupo le enseñaron algo distinto. Les mostraron cómo practicar mindfulness y aceptación. En lugar de luchar contra sus pensamientos ansiosos, aprendieron a observarlos sin juzgarlos. A aceptar que la ansiedad está ahí, sin intentar suprimirla. Y a actuar según lo que valoran, aunque el nerviosismo siga presente.
Ambos grupos participaron en varias sesiones semanales durante algunos meses. Los investigadores midieron su ansiedad social antes del tratamiento, justo después y tres meses más tarde.
Los resultados fueron reveladores:
- Ambos grupos mejoraron casi por igual en reducir su ansiedad social
- Las dos terapias funcionaron igual de bien para disminuir la evitación de situaciones sociales
- Las mejoras se mantuvieron en el seguimiento meses después
¿Por qué funciona aceptar la ansiedad? Cuando dejas de luchar contra tus nervios, dejas de gastar energía en esa batalla interna. Y esa energía queda disponible para hacer lo que realmente importa. Actuar a pesar del miedo. Hablar aunque notes la voz temblorosa. Saludar aunque sientas mariposas en el estómago.
Cómo aplicar esto en tu día a día
La próxima vez que te enfrentes a una situación social que te pone nervioso, prueba este enfoque en dos pasos.
Nombra lo que sientes
Di en voz baja o para ti mismo qué estás notando. «Estoy sintiendo ansiedad en el pecho.» «Noto que mi mente dice que voy a hacer el ridículo.» No lo juzgues. Solo nómbralo. Este simple acto reduce el poder que la emoción tiene sobre ti.
Actúa según tus valores
Pregúntate qué es importante para ti en esa situación. Quizá valoras la conexión con otros. O el crecimiento personal. Luego haz una acción pequeña que vaya en esa dirección, aunque la ansiedad siga ahí. Saluda a alguien. Comparte una idea. Participa en la conversación. La ansiedad puede venir contigo.
Ten en cuenta que esto no significa que sea fácil. La ansiedad social es real y puede ser muy intensa. Pero este estudio muestra que no tienes que esperar a sentirte completamente tranquilo para actuar. Puedes llevar tu nerviosismo contigo y aun así hacer cosas que valoras.
A veces, la clave no está en dejar de sentir miedo. Está en aprender a moverte con él.
Referencia: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24220538/






















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