¿Alguna vez te has prometido que esta vez sí irías al gimnasio, hablarías con esa persona o terminarías ese proyecto? Y luego no lo hiciste.
Probablemente pensaste que te faltaba disciplina o fuerza de voluntad. Pero un estudio reciente sugiere algo diferente: tu cerebro está jugando contigo. Y el problema no es que seas débil, sino que eres demasiado optimista.
Lo que descubrieron los científicos
Un grupo de investigadores quería entender por qué las personas fallamos tanto en cumplir nuestras propias promesas. Para averiguarlo, pidieron a cientos de personas que predijeran si harían cosas concretas: ir al gimnasio, ahorrar dinero o usar cupones de descuento.
Después, comprobaron qué pasaba en la realidad. ¿Cuántas personas cumplieron lo que dijeron que harían?
Los resultados fueron reveladores. Casi todos dijeron que sí lo harían. Pero cuando llegó el momento de hacerlo, muchos fallaron. ¿Por qué? Los investigadores descubrieron algo importante: las personas solo pensaban en razones para cumplir su objetivo. Nadie consideraba por qué podría fallar.
Es como si tu cerebro buscara solo pruebas de que lo lograrás. Ignora todo lo demás. Los investigadores lo llaman «búsqueda selectiva de hipótesis». Tú lo puedes llamar «ver el futuro con gafas de color rosa».
Pero aquí viene lo interesante. Cuando los investigadores pidieron a otro grupo que pensara también en los obstáculos que podrían impedirles cumplir su objetivo, sus predicciones se volvieron mucho más realistas. Y como eran más realistas, pudieron hacer planes mejores para superar esos obstáculos.
Cómo ponerlo en práctica
La próxima vez que te propongas hacer algo, ya sea hablar con alguien nuevo, mantener una conversación difícil o iniciar un proyecto que has estado evitando, prueba este ejercicio simple pero efectivo.
Escribe dos listas
Haz una lista de razones por las que sí lo harás. Anota todo lo que te motiva. Puede ser que estés cansado de la situación actual, que realmente quieras ese cambio o que tengas apoyo de alguien.
Ahora viene la parte importante: haz otra lista de razones por las que podrías no hacerlo. Sé honesto. ¿Tienes miedo? ¿Te falta tiempo? ¿Otras veces has fallado? ¿Hay algo en tu rutina que haga difícil cumplirlo? Escribe todo lo que se te ocurra.
Diseña un plan que incluya los obstáculos
Ahora que tienes ambas listas, crea un plan específico que tenga en cuenta esos obstáculos. No los ignores. Si sabes que te da miedo hablar con gente nueva, decide exactamente cuándo y dónde lo harás. Si sabes que los lunes estás cansado, no te propongas hacer algo importante ese día.
Cuanto más concreto sea tu plan, mejor. En lugar de «hablaré más con gente», di «hablaré con un compañero de trabajo durante el café del miércoles». Incluye el qué, el cuándo, el dónde y qué harás si surge un obstáculo.
Esto no significa que seas pesimista. Significa que eres realista. Y las personas realistas cumplen más sus objetivos porque no se sorprenden cuando las cosas se ponen difíciles. Ya lo esperaban y tienen un plan.
La próxima vez que te sientas muy seguro de que lograrás algo, esa puede ser una señal de alerta. Pregúntate: ¿estoy viendo solo lo bueno? Porque si lo estás haciendo, probablemente tu cerebro te está engañando.
Referencia: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21910542/





















Deja una respuesta