¿Alguna vez te has repetido frases como «soy una persona digna de ser amada» para sentirte mejor contigo mismo? Es posible que hayas escuchado que esta técnica funciona. Que repetir afirmaciones positivas puede cambiar cómo te ves a ti mismo.
Pero un estudio sugiere que no es tan simple. De hecho, para algunas personas, repetir estas frases puede hacer que se sientan peor.
Lo que descubrieron los investigadores
Un grupo de científicos quería entender si las afirmaciones positivas realmente ayudan. Hicieron varios experimentos con estudiantes universitarios. Primero, separaron a las personas según su nivel de autoestima: quienes se sentían bien consigo mismos y quienes no.
Luego, pidieron a algunos participantes que repitieran varias veces la frase «soy una persona digna de ser amada». A otros no les pidieron que dijeran nada especial. Después, midieron cómo se sentían.
Los resultados fueron sorprendentes:
- Las personas con baja autoestima se sintieron peor después de repetir la afirmación positiva
- Solo quienes ya tenían alta autoestima mejoraron un poco, y el cambio fue pequeño
- El grupo que no repitió nada se sintió mejor que el grupo de baja autoestima que sí lo hizo
¿Por qué pasa esto? Cuando te repites algo que tu mente no cree verdadero, creas un choque. Dices una cosa, pero sientes otra completamente distinta. Esa diferencia no te motiva. Te hace más consciente de que no crees lo que estás diciendo.
Es como tratar de convencerte de que eres un experto en algo que acabas de empezar a aprender. Tu cerebro sabe que no es cierto. Y cada vez que lo repites, esa voz interna que dice «eso es mentira» se hace más fuerte.
Qué significa esto para ti
Si tienes problemas de autoestima o ansiedad social, decirte frases muy positivas puede hacer que te sientas peor. Pero eso no significa que no puedas usar palabras para ayudarte. Solo necesitas cambiar el enfoque.
Cambia las frases extremas por versiones creíbles
En lugar de decirte «soy totalmente seguro al hablar con otras personas», prueba con algo más realista: «me pongo nervioso, pero puedo hacerlo aunque me tiemble la voz». Esta frase reconoce tu emoción real y te recuerda que puedes actuar a pesar de ella.
Céntrate en lo que estás aprendiendo
Otra opción es usar frases que hablen de proceso: «estoy aprendiendo a expresarme mejor en mis conversaciones». Esto reduce la presión de ser perfecto y reconoce que estás en camino. Tu mente puede aceptar esta idea porque es verdad.
Evita afirmaciones que no puedas creer
Si una frase te suena falsa cuando la dices, no la uses. Presta atención a esa sensación de rechazo interno. Es tu señal de que la afirmación está creando más distancia entre lo que dices y lo que sientes.
La clave no es mentirte con palabras muy bonitas. Es encontrar frases que tu mente pueda aceptar como posibles. Palabras que cierren la brecha entre tu diálogo interno y tu realidad, no que la agranden.
Referencia: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19493324/





















Deja una respuesta