Enviaste ese mensaje hace días.
Has revisado el móvil cien veces. Nada.
Miras si está en línea, si ha visto tus stories y si le ha dado like a alguien más.
Y tu mente no para: «¿Habré dicho algo malo?», «¿Ya no le intereso?», «¿Por qué no me contesta?».
Da igual si es alguien que te gustaba, un amigo que dejó de contestar o una empresa que prometió llamarte tras la entrevista.
El silencio duele. Y lo peor no es la falta de respuesta: es el bucle mental en el que te mete.
Hoy te traigo 4 estrategias para gestionar el ghosting, recuperar tu paz mental y dejar de depender de una respuesta que quizá nunca llegue.
1. El ghosting no va de ti 🪞
Cuando alguien no responde, el programa por defecto de nuestra mente es traducirlo en: «No valgo lo suficiente».
Pero el silencio del otro casi nunca tiene que ver contigo. Tiene que ver con sus circunstancias, su momento y sus prioridades.
Piensa en la última vez que un teleoperador te llamó ofreciéndote un seguro. Quizás le dijeras «ya te llamaré yo». Y nunca lo hiciste.
¿Fue porque te cayó mal? No. Fue porque no era tu momento.
Si ese teleoperador se tomara cada vez que le ghostean como algo personal, no aguantaría ni una semana.
2. La regla del follow-up 📲
No sabes si escribir de nuevo o quedarte callado.
Tienes miedo de parecer pesado, pero necesitas una respuesta.
La solución: una regla clara.
Espera 3-5 días en un contexto profesional y 5-7 en un contexto personal. Luego, envía UN mensaje de seguimiento. Breve. Sin reproches ni disculpas.
❌ «Hola, no sé si viste mi mensaje, es que como no contestaste pensé que igual estás muy liado.»
✅ «Hola María, quería hacer seguimiento de mi propuesta. ¿Has podido revisarla?»
3. El mensaje de cierre ✉️
Cuando no hay respuesta, nuestra mente se queda enganchada a un «asunto pendiente».
Y es muy difícil romper ese bucle.
La solución: cierra TÚ el capítulo con un mensaje breve y sin reproches.
Esta es la fórmula:
- 📌 Menciona el contexto → «Como no he tenido respuesta…»
- 🤝 Muestra comprensión → «...entiendo que no es el momento.»
- 🚪 Deja la puerta abierta (opcional) → «Si cambia la situación, aquí estaré.»
Te sorprendería cuántas veces este tipo de mensaje reactiva a la otra persona.
Porque te diferencia del resto.
Dejas claro que te valoras. Que no toleras el silencio, pero tampoco necesitas reprocharlo.
📌 Recuerda esto:
No puedes controlar los actos de los demás. Olvídate de juzgarlos.
Pero sí puedes controlar cómo reaccionas a ellos.
Eso es lo que te define.
Haz tu seguimiento, pon tu fecha límite, y si toca cerrar, cierra tú.
Tu paz mental no puede depender de una bandeja de entrada.






















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