Entras en el despacho de tu jefe y lo primero que dices es:
«Perdona, ¿tienes un segundo?»
No has hecho nada malo.
No hay nada que disculpar.
Y, aun así, el «perdón» sale solo.
A veces lo usamos tanto que deja de ser una decisión y se convierte en un automatismo. Una especie de muletilla que aparece cada vez que preguntamos, pedimos algo o sentimos que estamos ocupando el tiempo de otra persona.
Y ahí está el problema.
Pedir perdón cuando has cometido un error es una habilidad social muy valiosa. Pedirlo constantemente cuando no has hecho nada malo puede transmitir un mensaje muy distinto.
Hoy vamos a ver cuál es ese mensaje y, sobre todo, cómo puedes cambiar este hábito.
1. Cuando pedir perdón te hace más pequeño 🤏
Observa estas dos frases:
- «Perdona que te moleste, sé que estarás ocupado, pero quería preguntarte una cosa…»
- «Cuando tengas un momento, quería preguntarte una cosa.»
La petición es prácticamente la misma.
Lo que cambia es la posición desde la que hablas.
En la primera, estás dando por hecho que tu pregunta es una molestia. Te disculpas antes incluso de que la otra persona haya decidido si le molesta.
Y eso importa porque nuestra forma de hablar no solo comunica lo que queremos. También transmite cómo esperamos que los demás reciban nuestras necesidades.
Por eso conviene distinguir entre dos tipos de disculpa:
- La disculpa real: has causado un perjuicio. Has llegado tarde, olvidado un compromiso o cometido un error.
- La disculpa automática: simplemente estás preguntando, pidiendo algo razonable o expresando una necesidad.
👉 Acción: presta atención a cada «perdón», «disculpa» o «lo siento» que digas y pregúntate qué estás intentando reparar exactamente. Probablemente descubras que muchos no eran disculpas, sino hábitos.
2. La palabra que puedes usar en lugar de «perdón» 💬
Hay un cambio muy sencillo que puedes empezar a practicar desde hoy: prueba a cambiar algunos «perdón» por «gracias».
Por ejemplo:
❌ «Perdón por todo este rollo.»
✅ «Gracias por escucharme.»
❌ «Perdona por haber tardado en contestar.»
✅ «Gracias por la paciencia.»
Parece un cambio pequeño, pero fíjate en lo que ocurre.
Con el «perdón» pones el foco en la molestia que supuestamente has causado.
Con el «gracias», en cambio, reconoces lo que la otra persona ha hecho por ti.
Así pasas de disculparte por tu presencia a agradecer la consideración del otro.
Cuando te disculpas de manera automática, agradecer puede ser una forma más adecuada y asertiva de expresarte.
👉 Acción: piensa cuál es el «perdón» automático que más repites y busca una alternativa con «gracias». Así, la próxima vez que aparezca, ya sabrás qué decir.
3. Deja de quitarle importancia a tu mensaje 😥
Si sueles decir cosas como:
❌ «Perdona, sé que vas liado y seguramente sea una tontería, pero todavía no me ha llegado el archivo.»
Fíjate en lo que ocurre: le estás quitando valor a tu mensaje antes de que la otra persona haya tenido oportunidad de escucharlo.
En cambio, puedes decir:
✅ «Buenas, todavía no me ha llegado el archivo. ¿Me lo puedes reenviar?»
No es un mensaje maleducado ni agresivo.
Simplemente es más claro.
Y eso es precisamente la asertividad: expresar lo que necesitas respetando a la otra persona, pero también respetándote a ti.
No necesitas hacerte pequeño para ser amable.
👉 Acción: antes de enviar tu próximo mensaje, relee la primera frase. Si solo sirve para disculparte por estar escribiendo, bórrala.
4. Cuándo sí deberías pedir perdón 🙏
Hasta ahora hemos hablado mucho de cuándo no pedir perdón.
Pero hay momentos en los que hacerlo es importante.
Porque si has cometido un error, incumplido un compromiso o perjudicado a alguien, una disculpa sincera puede ayudar a reparar la relación.
La clave es que no se convierta en una excusa.
Por ejemplo:
❌ «Perdón, es que he tenido una semana horrible.»
✅ «Se me pasó tu entrega y te dejé esperando. Te pido disculpas. Mañana a primera hora la tienes.»
Reconoce qué ocurrió, asume el error y explica cómo vas a repararlo.
Esas son las disculpas que importan.
📌 Recuerda esto
Pedir perdón cuando has cometido un error demuestra responsabilidad y consideración hacia los demás.
El problema aparece cuando empiezas a disculparte por cosas como preguntar, pedir, necesitar o expresar tu opinión.
Así que, la próxima vez que notes que el «perdón» está a punto de salir, pregúntate:
¿Hay algo que realmente necesite reparar?
Si es así, discúlpate.
Si no… quizás solo necesites cambiar el «perdón» por un «gracias».





















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